domingo, 5 de octubre de 2008

Amor a primera sonrisa

Más que amor a primera vista, era amor a primera sonrisa. A ellos también les había sucedido: ese momento en que pasó de ser una persona agradable, a ser LA PERSONA.

Mateo conoció a Susana en el banco. Él fue a hacer un depósito y ella estaba en la ventanilla. Susana fue muy cordial, y muy eficientemente realizó el depósito y despejó varias dudas que Mateo tenía sobre algunos trámites.
Mateo concurría al banco una o dos veces por semana. A veces lo atendía Susana.
Una mañana estaba haciendo la fila única y se desocupó la ventanilla de Oscar, entonces Mateo le dio el lugar a la persona que estaba detrás de él, y luego a la mujer que seguía y a la otra, hasta que la ventanilla de Susana se desocupó.
Mateo se acercó, y con su mejor sonrisa dijo: “buen día”.
Susana, que se había percatado que alguien dejaba pasar a los demás en la fila pero que no había levantado la vista para ver qué sucedía exactamente, se sorprendió al oír su voz. Levantó la mirada, lo miró a los ojos y esbozó una sonrisa. Ese fue el momento. Luego le cobró.

Flor y Adrián eran compañeros en la facultad, estudiaban psicología y hacían casi todas las materias juntos pero no eran amigos, aunque siempre se saludaban y si tenían oportunidad conversaban unos minutos.
Terminando el semestre Adrián se acercó a Flor para preguntarle si ella tenía unos apuntes que el profesor había dejado al iniciar las clases.
Flor le ofreció un mate mientras le explicaba que no los tenía, pero que le podía enviar por mail unos resúmenes interesantes del tema. Se intercambiaron sus direcciones de correo electrónico y Adrián la saludó, se levantó y empezó a caminar hacia fuera del curso.
Al momento de atravesar la puerta se frenó, se volvió sobre sus pasos, miró a Flor y le dijo con una sonrisa “ah, y gracias por el mate”. Para ellos ese fue el momento.

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